Testimonios

Desde que recuerdo he tenido hambre. Mi trabajo de autónomo en casa me facilita tener acceso ilimitado y constante a la comida.
Me saciaba comiendo y luego tenía dolores de estómago, calambres, irregularidad en las deposiciones, así como vientre abultado y adiposo.
Hacía deporte con alta frecuencia y eso me daba más hambre.
A partir de la consulta con Elisa descubrió que podía tener una sensibilidad al gluten, así como intestino irritable. Me limitó el consumo de cereales, tanto sólidos como líquidos. La cerveza ha sido lo peor que él llevado. Tras un mes sin probar los cereales mi vientre se deshinchó, perdí el volumen y desaparecieron los dolores gástricos.
Hoy, al final de tres meses de seguir un nuevo hábito alimenticio, solo recuerdo, la necesidad de tomar cerveza y comer cereales, de cuando y cuando, como un trozo de pan de espelta.
Mi cintura se ha reducido considerablemente, no estoy somnoliento y tampoco el tiempo constante.
No tengo ansiedad por comer.

Esta forma de alimentarme es totalmente factible y puede ser para el resto de la vida que no significa un sacrificio, para mi mucho mucho más ganado que lo perdido.

Juan Linares

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